Las plantas suculentas o crasas son aquellas en las que la raíz, el tallo o las hojas se han engrosado para permitir el almacenamiento de agua en cantidades mucho mayores que en las plantas normales.
La adaptación de las suculentas les permite colonizar entornos áridos o en los que la captación de agua se halla limitada, en los que reciben poca competencia por parte de otras especies vegetales y en los que los herbívoros son escasos.
En ellas la fotosíntesis la lleva a cabo la superficie del tallo, que es también donde se almacena el líquido.
Hay miles de especies de plantas suculentas, pertenecientes a varias familias, entre las que se puede mencionar, sin ánimo de ser exhaustivo a las siguientes:
Aizoáceas, cactáceas, crasuláceas, euforbiáceas y bromeliáceas.